WordPress es lo que usa la mayoría de los sitios de internet, y con razón: se instala en minutos, se administra sin saber programar y tiene solución para casi todo. Esta guía cubre la instalación y, sobre todo, el mantenimiento, que es donde se rompen los sitios.
Instalarlo desde cPanel
- En cPanel busca el instalador de aplicaciones y elige WordPress.
- Selecciona el dominio donde quieres instalarlo y deja el directorio vacío si va en la raíz del sitio. Si escribes algo ahí, tu web quedará en
tudominio.com/esapalabra. - Elige el protocolo https://, no http, para no tener que corregirlo después.
- Define el nombre del sitio, el usuario administrador y una contraseña fuerte. No uses «admin» como usuario: es el primer nombre que prueban los ataques automáticos.
- Pon un correo real de administrador: ahí llegan los avisos y la recuperación de contraseña.
- Instala y espera. Al terminar te da la dirección del panel, que es
tudominio.com/wp-admin.
Los primeros ajustes que valen la pena
- Enlaces permanentes: en Ajustes → Enlaces permanentes, elige la opción de Nombre de la entrada. Las direcciones quedan limpias y legibles, y eso ayuda al posicionamiento.
- Zona horaria e idioma, en Ajustes → Generales.
- Borra lo que viene de fábrica: la entrada de ejemplo, la página de ejemplo y los temas y plugins que no vas a usar. Cada plugin instalado, aunque esté desactivado, es una puerta más.
Temas y plugins sin romper nada
La regla es simple: menos es más. Un sitio con 40 plugins es lento y frágil. Antes de instalar uno, mira cuándo se actualizó por última vez y cuántas instalaciones activas tiene.
Y nunca instales temas o plugins «nulled» descargados de sitios de terceros. Son la vía de entrada más común de código malicioso en hosting compartido, y limpiar un sitio infectado cuesta muchísimo más que comprar la licencia.
Actualizaciones
Mantener WordPress, el tema y los plugins al día no es opcional: la mayoría de los sitios hackeados lo fueron por una versión vieja con un fallo conocido. El orden seguro es siempre el mismo:
- Haz una copia de seguridad.
- Actualiza primero los plugins, después el tema y al final el núcleo de WordPress.
- Abre el sitio y revisa la portada, un formulario y una página interna.
Si algo se rompe después de actualizar: desactiva los plugins uno por uno hasta encontrar al culpable. Si ni siquiera puedes entrar al panel, renombra la carpeta wp-content/plugins desde el Administrador de archivos: eso los desactiva todos de golpe y te devuelve el acceso.
Escrito por el equipo de soporte de Quimera Hosting. Estas guías salen de los casos que atendemos a diario en los tickets de nuestros clientes. Si algo no coincide con lo que ves en tu panel, escríbenos y la corregimos.
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